Leni Riefenstahl

Una muchedumbre extasiada y con el brazo en alto, a modo de saludo romano, es contenida por una barrera humana de individuos ataviados con uniformes pardos al paso de una comitiva por las calles. La fascinación de la gente es inenarrable, toda una exaltación de alegría colectiva, tan exacerbada como genuina. Estamos en 1934, asistiendo […]